miércoles, 5 de mayo de 2010

Obsolescencia. La perdida del valor de los objetos

“El dispositivo que activa este sistema de “obsolescencia acelerada”- que impera a consumir compulsivamente - consiste en convencer al consumidor que necesita un producto nuevo antes que el que ya tiene agote su vida útil y funcionalidades.” Jean Baudrillard


LA PERDIDA DEL VALOR DE LOS OBJETOS

Como analizábamos anteriormente, la mayoría de productos o servicios que consumimos pasan a ser residuos, ya que se convierten en productos obsoletos.

La obsolescencia de los productos viene dada por diferentes motivos:

DIFICULTAD DE REPARACIÓN O MANTENIMIENTO.
“Si hoy en día se te estropea la televisión, te sale más rentable comprarte una nueva que arreglar la defectuosa.”


INEFICIENCIA/USO COMPLEJO
“Las nuevas tecnologías y la innovación dan lugar a que muchos de los objetos resulten difíciles de entender o manejar, dando lugar a que el usuario adopte la actitud de no usarlo.”

PASADO DE MODA
“Las modas van y vienen, y con ellas todos los objetos que son producto de estas modas. Si unos zapatos ya no se llevan porque ahora la moda es otra, a pesar de que estén impecables, te lanzaras a la tienda a buscar otros nuevos y q
ue estén de moda”




lunes, 3 de mayo de 2010

La piel seca. La fotografía, la realidad, el cuerpo, el amor y la muerte

La fotografía es una manía innoble que poco a poco abarca a la humanidad entera, porque ésta no está sólo enamorada sino chiflada por la deformación y la perversidad, y realmente a fuerza de fotografiar, con el tiempo toma ese mundo por el único verdadero

Thomas Bernhard





La imagen de lo real sustituye a la realidad hasta tal punto que sólo si recogemos una fotografía somos capaces de disfrutar plenamente de ello. La fotografía actúa como su vestigio, a la vez que nos sumerge en la ficción protegiéndonos de las salpicaduras. La fotografía funciona como advertencia sobre la desaparición de lo humano y de lo real en el ambiente artificial del mundo moderno. De un lado nos alivia al traernos lo real entre sus huellas y de otro evidencia la pérdida, al recordarnos que eso es sólo una representación.

Tenemos nostalgia de lo real, y es su necesidad la que nos lleva a recrearlo con las herramientas a nuestro alcance: la imagen, la palabra. Le damos nombre y apariencia para ver si a base de nombrarlo conseguimos construirlo.

Construimos fotografías para construir con ello nuestra vida. Consolidamos, aun de recuerdos inventados, nuestra memoria. Al mirar las imágenes creeremos que lo que se ve en ellas ocurrió alguna vez y lo recrearemos desde su mentira, haciendo que rebase las normas del tiempo. […] Su presencia nos hace dudar de nuestro ser real, de nuestros recuerdos, ellas son la sombra que aniquila nuestro pasado conformándolo a su imagen y semejanza. Se toman las imágenes para luchar contra los hechos, para que éstas sean el arma para olvidar lo que ocurrió, para certificar lo que queremos recordar.

Hacer una foto es hacer el vacío en sí mismo y en lo que se fotografía, tomar posesión de lo real a la vez que afirmar la incapacidad de intervenir en ello, pues cada acto de recreación es uno de creación y cada uno de afirmación de la realidad es un punto más a la negación de su existencia. […]

Queremos indicios, pero no sus correlatos reales porque tememos enfrentarnos a las cosas cara a cara. Buscamos la verdad más somos incapaces de mirarla a los ojos, tenemos que verla a través de algo, un mediador que la racionalice y la haga inofensiva. Ese mediador es la imagen: así, fotografiamos al otro, a lo otro, a lo desconocido, para entenderlo, para conocerlo y en ese intento de comprensión lo civilizamos, lo domesticamos, lo diseñamos, pero de tanto querer hacerlo a nuestra imagen y semejanza eliminamos lo que nos atraía: la diferencia. […]

Las fotografías son, en tanto objetos, objetos de nuestro culto, cuya contigüidad física nos sume en el inconsciente, y en tanto palabras, las sentencias de la razón que nos hacen leer el mensaje que llevan codificado.

A los objetos se los ha fetichizado hasta convertirlos en piezas independientes que entierran a su propio creador, aniquilando el proceso y glorificando el resultado. El ser de las palabras no se corresponde con su semilla.

Su uso inapropiado y su ansia de definición las ha despellejado, quitándoles valor, dejándolas solas y desnudas, como esqueletos expuestos a la intemperie. De tan llenas de matices, de tan esperadas y dichas se han convertido en una aberración, en un comodín manoseado que sólo tiene nombre. Aportamos vacío al vacío de las palabras, para que en el fondo de la nada aparezca el sentido. Fotografiamos lo muerto para así, al aplicarle algo que participa de su esencia, devolverle la vida.

Si nos importan las palabras es porque ellas se mueven ene el terreno de lo humano y tienen un poder irracional sobre nosotros.

¿Cuántas veces una palabra, una fotografía han cambiado nuestro sentido del mundo, nuestro rumbo, nuestro destino, nuestra felicidad? La fotografía es una llave que abre los poros de nuestras emociones, una voz que sin hablar dice lo que quiere ser oído, que nos sume en una cercanía profunda y descabellada con lo que representa, pues habla sobre las cosas que no enseña, a las que alude. Las fotografías son importantes por lo que no está. Por lo que sugieren y por lo que estimulan. Sus letras no tienen sentido, por eso pueden tenerlos todos, por eso son sus rasgos los que nos cautivan. […]

Las fotografías parecen revelar sus secretos. Su alto grado icónico les imprime un carácter de verdad que hace suponer que no sea necesario un adiestramiento en su lectura. Falsa suposición, pues las señales son reconocibles, pero, miremos desde el ángulo que miremos, no sabemos lo que indican.

Por más que se diga que una foto encuentra su significado en sí misma, su carga simbólica excede a su peso referencial. […] Muestra simplemente signos vacíos, blancos, opera en el orden de la experiencia no en el del sentido. […]

Sólo vemos en la imagen lo que de alguna manera vemos, sabemos de ella. Nuestro conocimiento y nuestras sensaciones nos importan más que las del fotógrafo. Por encima de su visión está nuestro mundo de referencias y ensoñaciones. Pero éstas curiosamente coinciden con las de otros, pues la fotografía tiene también una gran capacidad para universalizar su reacción, para orientar la mirada hacia un punto común […]

En cualquier caso estaremos expectantes ante el resultado, pues aunque creemos que una imagen muy parecida a la nuestra saldrá en el papel, sospechamos de su exactitud. Incluso llegamos a pensar  si saldrá otro en la foto para suplantarnos, el otro oculto al que nunca nos presentaron, que aparecerá en la imagen para arrancar de nuestra intimidad más profunda nuestro yo real.

Idealizamos a las personas para que de su ser inexistente, de su indefinición, nazca su ser real. Las fotografiamos para testificar ese ser inventado. Y en ese hacer las tenemos, son nuestras porque nosotros las hemos creado. En una especie de extensión narcisista de nuestro yo en el otro, de nuestro ideal en su imagen, caemos fascinados ante el ser virtual que nosotros mismos hemos producido. Este proceso se alimenta recíprocamente hasta el infinito: por amar al otro lo fotografiamos, al ver su imagen, nuestro amor se intensifica y esa afección nos hace volver a fotografiarle…

[…] Momentos decisivos que se anotan en la memoria íntima y en el mundo personal. Fotos muy especiales y muy normales a la vez, en las que no pasa nada, pero con las que nos aliamos en una especia de recogimiento interior, pues tienen algo que las trasciende y las hace universales […] nuestro ideal hecho carne.

¿Cómo será el ser real de nuestro ideal construido? Le pedimos a la fotografía que nos muestre lo que está oculto, que nos dibuje en la piel un diagrama con los accidentes, en el que leer las señas del pasado, del que inducir en el porvenir. La fotografía ha intentado dominar lo desconocido, para controlarlo y dominarlo, ha querido acceder a lo que no aparece claramente en la imagen, llegar a donde los ojos no alcanzan, hacer una radiografía de su interior.

La fotografía se utiliza en el proceso de filiación y de control de los seres humanos. Ella es la confirmación de nuestra identidad, pero para que lo sea tenemos que ser iguales al ser creado, parecernos a nosotros mismos. Imagen variable y parcial, porque la fotografía es una manipulación de la realidad que la recoge en un solo momento.

[…] Las fotografías ofrecen un acercamiento a un modelo común, que se camufla entre lo normal y lo aconsejable. Cuidamos que nuestros rasgos no correspondan a los tipificados como reflejo de comportamientos extraviados y peligrosos, que nuestros retratos no desvelen nuestras debilidades, errores, locuras y depresiones. Nos mezclamos en una masa en la que queremos confundirnos a la vez que sobresalir como individualidades con identidad propia.

[…] Por eso, los retratos que hacemos de otras personas son de alguna manera autorretratos, pues son proyecciones de nosotros en ellos.

[…] Registramos cada minuto, porque los días que nos registran equivalen a los que no han sido. Salvamos la existencia de la muerte por el hecho de fotografiarla, para que el olvido no lo asole todo. Renunciamos a existir a cambio de seguir viviendo. Tememos a la muerte, por eso nos rodeamos de ella, pero es la vida la que estamos congelando y de tanto querer presenciarla ha perdido las vitaminas y el sabor.

Dudamos de la realidad de nuestra vida, eso nos hace fotografiarnos, pero las imágenes nos sumen de nuevo en la irrealidad, pues de tanto recordarlas, mirarlas y producirlas sólo vivimos para ellas. Sujetos caducos, secos, o en conserva para los que la longevidad es la contraportada al adormecimiento. […] Imágenes que nos reconfortan por ser la de la muerte anhelada, que nos sumergen en su mundo, tranquilizándonos con la paz de sus ojos vacíos, de su cuerpo céreo, pero también las que nos inquietan, pues, si los muertos parecen vivos, ¿no será porque los vivos están casi muertos, narcotizados, drogados de ensoñación?

[…] La fotografía se hizo en un momento concreto pero se puede mirar siempre. Es un corte en el tiempo y en el espacio. El fotógrafo es el carnicero que descuartiza al cuerpo buscando sus mejores partes. Tras quitarle la piel y la grasa lo despieza separando la belleza del sentido. La elección de una parte, su estetización, nos hace olvidarnos de la humanidad de ese trozo y convertirlo en algo pleno de una realidad ficiticia, hiperreal. El estatismo, la precisión obsesiva de la imagen fotográfica hacen que, a cada instante, su carga de verdad objetiva, por su máxima definición, su precisión en el corte, su falta de movimiento, pueda caer en sueño alucinatorio. No es ya la mirada morbosa y excitante, es la mirada médica, la científica, la que domina. Es ella la que lo hace obsceno por pura imposibilidad de presenciar el conjunto: el hombre y el animal, el rostro y el sexo, el cuerpo y el alma.

La división y la cercanía llevan a la abstracción pornográfica. La fotografía es pornográfica, enseña lo que no se debe mostrar y no muestra lo que se enseña. Lo que nos engancha de la pornografía, lo que nos hace mirar, es lo mismo que nos repele. Es proporcional nuestro grito de alarma al deseo que tenemos de ver. […] pero a la vez nos atraen porque nos hacen entrar en abismos en los que revolcarnos, conectar con lo que no se puede pensar, ni ver.

La imagen quiere más, ella no sólo desnuda al que fotografía sino una vez que lo ha desprovisto de la ropa, le quita la piel, arrancándole sus secretos para nuestro disfrute.

Nosotros queremos más, es el ansia lo que nos hace registrar los hechos, porque sabemos que ahí su tiempo no tendrá fin. La incapacidad de disfrutar de lo que no tiene proyección forma parte de nuestra cultura. Somos educados como potencia, para llegar a ser, no para ser. Reprimimos nuestros deseos y necesidades, postergándolos y racionalizándonos. Pero es esa estructura misma, tan organizada, la que propicia la atrofia y evita la capacidad de vivir. Nuestros deseos de control, nuestro miedo, nos llevan a vivir bajo cero.

Somos un proyecto incorrecto del ser humano, pues la obra terminada es la muerte y es la perfección la que perseguimos. Necesitamos creer que hemos encontrado momentáneamente la perfección, de ahí la urgencia de pruebas que, aun mintiéndonos, la confirmen, de ahí la razón de que la fotografía exista.


Jana Leo


sábado, 1 de mayo de 2010

Tipos de consumo. Ecological footprint


Mapa que muestra el deficit ecológico mundial. Se trata de un diagnóstico realizado por Global Footprint Network, para estudiar el diferente impacto del consumo entre unos paises y otros. Estos datos no son actuales, lo que significa que para poder examinarlo desde un punto de vista más objectivo, los paises que provocan un mayor impacto que son aquellos en color cálido, deberian estar mucho más estirados, ya que el impacto actual ha incrementado de forma desproporcionada.

Tipos de consumo. Relación entre necesidades y productos


¿Qué consumimos?

A la hora de hablar del consumo, no podemos hacer solo referencia al consumo de productos o servicios, ya que para poder consumir estos, hace falta un generador o una producción que también consume, en este caso energía, recursos naturales limitados, e ilimitados, etc.

Tipos de consumo

Para poder sacar datos más explicativos de la relación entre lo que consumimos y las necesidades que satisfacemos con ello, se ha realizado una serie de encuestas que determinan la base del consumo en la actualidad.

De esta manera observamos que más allá del consumo de supervivencia, la mayoria de los productos que consumimos son esencialmente o tienen una gran parte de significado identitário o simbólico.

Este echo, resulta relevante ante la afirmación de uno de los críticos más importantes de la sociedad de consumo, Robert Boroch, el cual afirma que
“el consumo como práctica social, tiene la función de proporcionar al individuo formas de distinguirse de otros grupos de distinto nivel social”

Sin embargo, esta es una afirmación que incluye, como ya hemos hablado antes, exclusivamente a un grupo de individuos dentro de las comunidades industrializadas, ya que hay que tener en cuenta que existen grandes diferencias entre unas regiones y otras del planeta, así como sigue existiendo una sociedad jerarquizada en donde unos pocos se ven exentos de consumir.

De cualquier modo hay que tener en cuenta que el consumo energético es también una de las bases del sistema. Aunque lo que compramos no necesite frozosamente energía para funcionar, en todo el proceso, desde la fábrica hasta el momento de consumo, hay un elevadísimo consumo energético, así como mano de obra, etc.

Por otro lado, esta otro tema importante y es el ciclo de vida de estos productos o servicios que consumimos, el cual depende de la utilidad o el uso que les damos.

Por ello incluyo aquí una serie de datos, recopilados de diferentes fuentes, que me dará pie a comenzar el siguiente capítulo:

“La población occidental comprende sólo el 20% de la población mundial, pero consume el 80% de sus recursos.”

“La vida útil media de un telefono móvil es de dieciocho meses. El peso del combustible fósil y productos químicos utilizados para producir un chip de memoria de 2 gr es 630 veces mayor que el propio chip”

“We have just passed/reached ‘peak oil’, we have used more than 50% of the world´s oil reserves”


Con estos datos y la traba necesidades-consumo-usabilidad, observamos como todo aquello que consumimos no solo acarrea un gasto energético importante, si no que esté afecta de forma muy negativa al entorno.
Por otro lado, la mayoría de cosas que consumimos pasan a ser bienes destructivos, por diferentes motivos.
Sólo aquellos productos con connotaciones afectivas, símbolicas o identítarias son los que duran, el resto pasan a ser residuos.

Está sociedad de consumo basada en el flujo de mercancías provoca una acumulación masiva de inputs, con un alto nivel de gasto energético, los cuales en poco tiempo se convierten en grandes cantidades de residuos.

Comportamiento. Capacidad de decisión/elección

La sociedad de consumo trae consigo un infinito océano de posibilidades, en los diferentes ámbitos de nuestra vida diaria: desde elegir que ropa comprarte, hasta el restaurante donde comer, o qué carrera vas a estudiar.

Vivímos en una sociedad con multiples opciones, lo que en teoría nos hace mucho más libres porque podemos elegir o decidir , sin embargo estas decisiones vienen muchas veces provocadas por las estrategias de consumo o de marketing que hemos visto anteriormente, de manera que se cuestiona realmente si ahora somos más libres que hace 50 años, en ese sentido.

El psicólogo Barry Schwartz, analiza la psicología del individuo en el sistema consumista y afirma que la vida cotidiana del individuo se ha convertido en un catálogo tras otro.
Dentro de este marco de posibilidades infinitas de elección, el sujeto se satura. Se produce una parálisis del individuo ya que este exceso de posibilidades nos desborda.

Según Schwartz la toma de decisiones nos satura, agota y agobia, por lo que da lugar a que podamos arrepentirnos de las decisiones tomadas, lo que provoca insatisfacción, depresión incluso soledad.



“Viviríamos mejor si bajaramos las expectativas sobre el resultado de nuestras decisiones.” afirma Barry Schwartz.

http://www.redesparalaciencia.com/2118/redes/2010/redes-52-por-que-mas-es-menos




Ante esta situación, Schartz, nos recuerda que las personas somos animales sociales y por ello necesitamos estar con gente, porque eso nos hace sentir bien, crecer, desarrollarnosy ser felices y no perder tanto tiempo en tomar la decisión adecuada.



Comportamiento. Identidad construida

En realidad, como consumidores nos sentimos menos atraídos por productos y servicios que por contenidos y características proyectadas por estos productos. Se trata de un ejercicio de construcción identitaria a partir de productos que, por sus cualidades de producto seriado, están faltos de identidad en sí pero representan o soportan una identidad superior: la marca.

El diseño ha echo incapié en marcar todo el énfasis y el esfuerzo en generar imágenes de branding creíbles y seductoras que hagan que nuestros productos sean deseados, ya que estos se han convertido en simples portadores de servicios y de imagen corporativa. Fabricados a miles de kilometros por trabajadores explotados y alienados que no tienen (ni tan solo) un vinculo cultural con el objeto.
Hasta los objetos más básico de consumo se impregnan
de este ejercicio del branding y hace que adquirir el objeto más cotidiano resulte un acto de definición personal, que a su vez constituye un paradigma, ya que parte de su estrategia esta basada en utilizar grandes ídolos de la cultura, para vender sus productos y así sean mucho más atractivos para nosotros los consumidores.


“Fashion, like fascism is about loss of identity. Fashion is good when it helps you to look sexy, but it´s bad when it makes you feel stupid or fat because you don´t have a Gucci dog bowl and your best friend has one.” Tom Sachs, 2002

El mundo de la moda, es posiblemente el que más se aproxima a la elaboración de esta identidad construida de la que estamos hablando. Como he comentado anteriormente las modas exhiben una presión tanto social como cultural que provoca en muchos casos graves patologías en la identidad del individuo.



“El exito de la identidad prefabricada radica en que cada uno la diseña de acuerdo con lo que previsiblemente triunfa -los valores en alza-. La moda, pues, no es sino un diseño utilitarista de la propia personalidad, sin profundidad, una especie de ingenuidad publicitaria en la cual cada uno se convierte en empresario de su propia apariencia."

(...)Estamos ante la desaparición de la necesidad y la transgiversación elitista de la necesidad y el deseo (...)

Comportamiento. Nuestro comportamiento frente al consumo

“Every day your brain is submerged in the swamp of light and sound from thousands and thousands of commercial messages. Unless you want to live as a castaway on island without media, there is no way to avoid the subtle oppression of the ad nauseam cityscape.”


¿Por qué consumimos?


El consumo diario de cada persona no solo es algo que venga implícito con el sistema capitalista, si no, que de alguna manera se ha convertido en un acto innato de los individuos ya que se nos bombardea con miles de imagenes al cabo del día.
En un articulo aseguran que la cantidad de imagenes que ve el sujeto en un día, supera con creces a la cantidad de imagenes que veía un inidviduo a lo largo de toda su vida hace una decada.

Estrategias de consumo

La publicidad es la principal herramienta de marketing de muchas marcas y productos que producen estas imagines, las cuales quedan grabadas en n
uestro subconsciente sin que nosotros nos demos cuenta. Este echo es uno de los principales motores que ha provocado el “shopping” compulsivo como forma de ocio.


De esta manera, el individuo se comporta como un ente que se deja llevar, y corromper por lo que dicta la presión social y cultural del consumo, perdiendo de alguna maner
a su identidad. La publicidad y “el branding” de las marcas, determinan modas y estilos de vida a los que tienes que aferrarte para ser uno más. Como dice José Miguel Marinas en su libro El malestar del consumo el sujeto social esta marcado por la abundancia y la continua innovación de las modas y los productos. Es decir, el consumo no implica solo las ansias de tener todo aquello que “necesitas” si no que también te somete al cambio que sufren estas “necesidades” continuamente, convirtiendonos en meros títeres de lo que dicta la sociedad. Obviamente esto acarrea una serie de consecuencias que analizaremos más adelante y que suponen uno de problemas más importantes a solucionar, ya no solo como diseñadores, si no también como sujetos sociales.

Hemos llegado al punto que “consumismo” ha abrazado toda la vida...trabajo, ocio, naturaleza y cultura, todas antes dispersas, separadas y más o menos entidades irreducibles que producen ansiedad y complejidad en nuestras vidas reales, en nuestras “anarquicas y arcaicas” ciudades, se han mezclado finalmente, controlando climáticamente y domésticamente en la unidad del consumo perpetuo. Jean Baudrillard


Se puede decir, que por ello el acto del consumo es algo que nos viene innato. Desde en el momento en el que naces aparecen una serie de valores que marcan tu estilo de vida, los cuales vienen camuflados tras las imagenes de marca, o la publicidad subliminal. Por ello me atrevo a decir, que el consumo a traido consigo una perdida de la identidad del individuo, que se refleja en este periodo de la posmodernidad en donde se ha vuelto a hablar de la “crisis del humanismo”.

“Because you see the main thing today is shopping. Years ago a person, if he was unhappy, didn’t know what to do with himself - he would go to church, start a revolution something. Today you’re unhappy? Can´t figure out? What is the salvation? Go shopping”
Arthur Millen, 1968